Espada Negra: juego de rol

PUEBLO DORMENIO

Trabajo

En Dormenia la capa productiva y comercial consume una cantidad de recursos minoritaria en comparación con la clase noble, a pesar de tener una presencia numérica desproporcionadamente más elevada. En la práctica todo el sector productivo y comercial recae en sus manos, si bien la recaudación de impuestos oficial y la gestión de grandes explotaciones está totalmente controlada por la clase noble.

Agricultura y ganadería

Se trata del trabajo más desempeñado en la nación de Dormenia, debido a que hay una cierta facilidad en las fértiles tierras de todo el territorio. El problema (para el trabajador) consiste en que todo territorio que cultive es propiedad de un noble, por lo que la autorización para desempeñar el trabajo en ese lugar pasa, como poco, por pagar impuestos.

Incluso aunque un dormenio se dedique a cultivar un terreno en el que no hay absolutamente nada estará haciendo uso del territorio de un noble, e incluso aunque no exista un contrato de vasallaje explícitamente firmado, la legislación y costumbre dormenia causarán que en cuanto su actividad de réditos reciba la visita de los cobradores de impuestos.

Este cobro de impuestos se paga directamente en los rendimientos de la explotación. En teoría el noble exige todo lo conseguido, y paga una cantidad acordada por el ministro del grano al que cosecha el campo, pero la práctica cierta es que la nobleza prefiere no deshacerse de dinero en absoluto, y recoge una proporción de lo conseguido. El noble tiene total autoridad para decidir si cobra una parte de lo obtenido o se limita a recoger una cantidad fija en función al terreno cultivado, pero en cualquiera de los dos casos es muy poco probable que al campesino le quede mucho más que lo justo para seguir con su explotación y dar de comer a su familia. La capacidad de ahorro para este colectivo es muy limitada.

Mano de obra

Un buen sector de la población dormenia trabaja, para su desgracia, como mano de obra no especializada, cubriendo todo tipo de puestos bastante indeseables. El problema que tiene esto es que no existe ningún tipo de seguridad laboral, y los trabajos son estacionales, mal pagados y en ocasiones peligrosos. No pagan impuestos en ningún momento: su contratante ya los paga por ellos.

La tendencia al crecimiento de las ciudades y al incremento de consumo de alcohol y nantio lleva a que este colectivo sea cada vez más grande y comparta la misma cantidad de sueldo que estaba destinada anteriormente a menos personas. Esto crea pobreza extrema, y mano de obra aún menos especializada.

Los puestos de trabajo típicamente asociados a esta forma de vida incluyen la siguiente:

Tenerías: El trabajo del cuero es especialmente insalubre debido a que se utiliza en él heces y orines de humanos y animales. Además de ser un trabajo sucio la mayoría de gente que lo ejerce suele contraer enfermedades y ver su salud mermada.

Minerías: Aunque el hierro es relativamente escaso y simple de exportar, siguen existiendo minas dedicadas tanto a este material como a otros, como la plata y el oro con el que se fabrica la moneda y utensilios decorativos. La minería dormenia es bastante precaria y la peligrosidad es muy elevada. Además, como las minas no tiene por qué estar cerca de las ciudades, suelen conllevar mucho alejamiento. Es probablemente el trabajo menos deseado por un dormenia.

Negocios pequeños y gremios

Ejercer una actividad en un pequeño negocio en Dormenia está muy vigilado. En este caso la nobleza delega en la estructura de los gremios, según la cual solo estos pueden otorgar una licencia que permita ejercer esa profesión. Los gremios suelen poder recurrir a la nobleza para efectuar reclamaciones de cualquier tipo.

Por lo general los sectores gremiales son muy competitivos, y es prácticamente imposible entrar en ellos si no es mediante la herencia de un negocio preexistente. Debido a la fuerza de la nobleza, que en este caso es delegada a los líderes gremiales, es extremadamente difícil poseer un pequeño negocio.

A la nobleza la existencia de esta estructura les viene bien para poder reclamar los impuestos. Estos pueden determinarse de forma proporcional a lo conseguido, o con el cálculo que el arrendador considere oportuno, por lo que estos gremios están en una posición de clara desventaja. Ahora bien, su condición de especialistas les brinda una situación más cómoda que la de los campesinos, pues a fin de cuentas a los nobles les gusta que su zona funcione adecuadamente, y si bien campesinos siempre hay de sobra, los buenos especialistas no son tantos. Por ello tienen un trato de favor y unas condiciones de vida bastante aceptables, especialmente comparadas con los sectores más desprotegidos.

Dentro de esta actividad gremial entran todos los manufactureros, todos los comerciantes y la mayoría de reparadores o prestadores de servicios. Normalmente están excluidos los herreros, que entran en la siguiente categoría.

Es importante señalar que a los que tienen un negocio se les exige una contabilidad más o menos realista, especialmente en lo que se refiere a los empleados que han utilizado, pues probablemente de alguna forma entrará en el cálculo de impuestos.

También es de mencionar que por lo general muchos negocios no tienen capacidad de comprar las materias primas para efectuar su trabajo, y es el cliente quien debe aportarlas, en ocasiones incluso por imperativo legal del gremio. Por ejemplo, en las panaderías se lleva un registro de quien va a comprar el pan el día siguiente, y se compra el grano por complicados acuerdos a nombre del cliente final.

Grandes explotaciones

Existen una serie de actividades que debido a su complejidad no se pueden efectuar sin una cierta capacidad de recursos. Debido a que la clase baja no tiene suficiente capacidad de ahorro para llevarlas a cabo, los únicos que pueden ejercerlas los nobles. Estos no obstante nunca se manchan las manos trabajando, lo que es incluso deshonroso entre ellos, sino que emplean a miembros destacados de la clase pobre para su dirección. Estos especialistas reciben un sueldo por su ejercicio, normalmente solo si consiguen que este sea productivo para la nobleza.

Esto normalmente tiene una problemática importante, y es que esta no es lo suficientemente objetiva a la hora de juzgar el rendimiento de una explotación, y lo más frecuente es que en ocasiones intervengan empeorando la situación. Para colmo de males no es infrecuente que un noble a lo largo de su vida ascienda en importancia en su familia, y sea trasladado a un lugar más importante. Los nobles recién llegados suelen desconfiar de los especialistas de sus predecesores y tienden a deponerlos.

Los siguientes sectores están sujetos a este régimen:

Minería: Las operaciones mineras son tremendamente caras y se gestionan de esta forma, bien sean operaciones en busca de metal o canteras. No es del todo cierto que el hierro sea escaso en Dormenia, sino que más bien las ténicas mineras y la gestión de estas empresas se realizan de una forma bastante nefasta: no es común ver a un noble acercarse siquiera a la entrada de una mina.

Construcción: Aunque los carpinteros pueden hacer una casa de cuatro maderas, en las ciudades dormenias la piedra es el material preferido. Los únicos con suficiente capital y poder para hacer estas construcciones son los nobles. Se trata de un sector algo más evolucionado, dado que no se puede importar y a los nobles les gusta vivir de la forma más cómoda posible, tener los mejores templos y las murallas más perfectas.

Ingeniería naval: De nuevo, nadie que no sea un noble puede conseguir tener un barco en propiedad.

Herreros y joyeros: Aunque se trata de un sectores casi gremial, su público es normalmente la propia nobleza, y exigen un material muy específico.

Delincuencia y mendicidad

Aunque no sea propiamente un trabajo, existe una relevante proporción de la sociedad dormenia que se ve obligada a caer en estas prácticas, o que renuncia voluntariamente a una vida muy dura para caer en otra seguramente más peligrosa.

En el caso de la delincuencia, las sociedades criminales dormenias tienen un monopolio fáctico sobre la mayoría de actividades, dado que tienen cierto apoyo social para hacerlo. Por lo general los que se dedican al crimen de forma autónoma son muy buenos y discretos, o caen rápidamente.... o fundan su propia sociedad.

La mendicidad sí es bastante más usual. No hay ninguna ley que la prohiba, si bien sí existen políticas de gestión locales en las grandes ciudades en las que son un problema, destinándoles lugares concretos, o bien delegando la solución a las sociedades criminales el problema de formas muy variadas.

Personal de la nobleza

Se incluye en este grupo a cocineras, limpiadoras, mayordomos, mozos de cuadra, jardineros, gestores, profesores y todo tipo de profesionales que ejercen su actividad ante un único pagador: el noble de la zona.

No existe un estándar del personal que exige cada noble, y en cada zona e individuo se da una situación totalmente diferente. Pero se puede decir que en general cada noble tiene una decente cantidad de personal a su servicio, y que normalmente están muy bien pagados, solo por debajo de los líderes gremiales.

Estos puestos no están ausentes de problemática. La más peligrosa de ellas es que los nobles responsabilizan muy rápidamente al personal de servicio en cuanto ocurre alguna eventualidad, y la responsabilidad no tiene por qué limitarse solamente al despido, sino que incluso se pueden seguir responsabilidades legales. En algunos séquitos los castigos fomentan una vigilancia interna del propio personal, que sobre todo quiere evitar problemas, mientras que en otros el robo es casi una forma de complementar un sueldo insuficiente de un noble tacaño pero descuidado.

Existen dos casos especialmente importantes que merecen un trato distinto dentro de esta categoría:

Administrativos y recaudadores.

Se trata de personal erudito encargado de llevar las múltiples tareas administrativas dentro del área de gestión del noble, y en su caso recaudar los impuestos adecuados, e incluso especialistas en leyes que asesoran al noble en los asuntos legales.

Este personal está muy bien pagado en general, principalmente porque suelen acompañar a la nobleza en tareas oficiales y debe tener buen aspecto. Debido a esto la población general normalmente tiene la impresión de que son, de hecho, nobles de inferior categoría.

Guardias de ciudad y guardias personales

Siempre existe un cuerpo de guardia personal en la casa del noble, con, como mínimo, un individuo. Este cuerpo de guardia está siempre bien pagado y equipado con equipación razonable, incluyendo normalmente espadas de metal, y en ocasiones cotas de mallas o incluso corazas.

También suelen existir responsables de la seguridad en el pueblo. Se trata de cuerpos de guardia que normalmente no comparten funcionalidades con las guardias personales de la nobleza. Debido a ello cuentan con recursos bastante más limitados: normalmente solamente porras de madera y armaduras de cuero, por lo que en su enfrentamiento con el crimen no están en superioridad de condiciones. El sueldo de guardia del pueblo no es muy alto, y sus competencias en ocasiones muy limitadas. No es del todo extraño que sus integrantes estén a un paso de distancia de las sociedades criminales dormenias, y en muchos casos los nobles no consideran indeseable que así sea, para que en cualquier caso se tenga cierto conocimiento de las estas.

En las ciudades más grandes la guardia suele estar algo mejor equipada, si bien tienen prohibido portar las espadas y armaduras en situaciones no aprobadas directamente por la nobleza.

La guardia suele tener poca o ninguna relación con los nobles en sí, y más bien suelen tratar todos los asuntos con el personal administrativo al cargo de estos.

Prostitución

Se trata de una profesión muy realizada en Dormenia, tristemente muy pocas veces ejercida con el consentimiento de la persona prestadora del servicio.

No existe una ley específica contra el proxenetismo o la prostitución en las leyes dormenias, aunque sí en las leyes religiosas. Aún así erradicarla de golpe sería tan ridículo que existe una bula a las sociedades criminales dormenias para que la ejerzan y regulen con cierta medida, y ejerciendo ciertos servicios sociales a cambio.

Por desgracia el problema de la pobreza tiene mucha relación con este asunto, y en él hay una complicidad entre administración y sociedades: estas primeras suelen ofrecer cantidades altas de dinero a las familias por sus hijas jóvenes cuando la administración exige el pago de impuestos, colocando a los padres de familia en una situación imposible. Las mujeres suelen ser intercambiadas a sociedades de otras ciudades, para que su recompra sea imposible, y futuros problemas de fugas.

Por lo general los prostíbulos dormenios suelen ser lugares terribles. Las condiciones de salud son muy malas, y los embarazos, la droga y la violencia son comunes. Las pocas prostitutas que llegan a cierta edad suelen ser abandonadas a su suerte, la cual es normalmente muy poca.

Existen ciertos prostíbulos de alta calidad destinados únicamente a la nobleza. Las chicas que ahí trabajan tampoco están en unas condiciones muy buenas, pues aunque se las viste y cuida adecuadamente, su fortuna está totalmente ligada a la preferencia de un noble, y todo tipo de situaciones diversas pueden ocasionar su cese.

Leyes, justicia y castigos

Las leyes que regulan al pueblo suelen ser relativamente sencillas, si bien están basadas en la proporcionalidad del castigo con respecto al crimen cometido: al asesino se le suele ejecutar, al ladrón se le puede cortar una mano, o condenarlo cierto tiempo a trabajos forzados en las grandes explotaciones. Estos castigos suelen estar bastante claros y legibles en lugares reconocibles de los pueblos y ciudades.

El proceso de detención es bastante simple. En primer lugar la guardia detiene al sospechoso, y le aplica prevención de culpabilidad. La guardia a continuación reune pruebas, las más valiosas des las cuales son testimonios de testigos fiables y la confesión del sospechoso. A continuación entregan su información al personal administrativo, quien redacta un informe y se lo presenta al noble, quien es la única persona capaz de administrar justicia. Normalmente el administrador refrenda las acciones de la guardia, y normalmente el noble firma las condenas sin leerlas siquiera.

No obstante esta rigidez hace conscientes a los guardias de que a fin de cuentas su decisión va a ser la última, y estos sopesan normalmente la acción a tomar en delitos menores, como el robo. En este caso en algunas ocasiones intentan lograr un acuerdo con el ciudadano robado para aplicar ellos mismos un castigo sin que llegue notificación alguna a los administradores legales.

Esta práctica es completamente ilegal según las leyes del propio Neldar, que establecen claramente que si ha habido crimen debe haber juicio. No obstante está totalmente aceptada por todas las partes de la sociedad: los agraviados, que no tienen ninguna gana de que el noble tenga que ver un documento con su nombre, a los culpables, que aún menos, la propia guardia, que obtiene poder, el personal administrativo, que se ahorra trabajo, y la nobleza, que también. La guardia suele contar con sus propios instrumentos para administrar estos castigos menores, incluyendo calabozos adicionales, látigos, potros y otros recursos.

Las ejecuciones se realizan de forma pública, con objetivo de crear ejemplo. En este sentido las formas de ejecutarla varían mucho de región a región, e incluso de noble a noble, quien puede imponer su criterio personal. La hoguera queda reservada a la Corrección, para distinguir claramente a los encontrados culpables por este órgano.

Es de señalar que este proceso puede variar completamente en regiones. Como se ha dicho, lo único técnicamente obligado es que el noble juzgue el crimen si este se ha cometido, y los medios con los que se consigue eso pueden variar. El proceso citado simplemente es muy funcional y se ha repetido mucho a lo largo de la geografía y la historia dormenia.

Alimentación

Aunque la producción dormenia es variada y de calidad, una amplia proporción de la población no puede permitirse más que los productos más baratos. Estos son el pan, bien de trigo o de centeno, o el arroz, dependiendo de la zona. Esto es lo único a lo que pueden acceder las personas pobres.

Con algo más de recursos es posible acceder a ciertas verduras, hortalizas y frutos locales, así como dependiendo de la zona caza menor o pesca. Los huevos son frecuentes en muchas regiones, y se suelen cocinar con aceite.

Acceder a alimentos de otra zona, así como a carne está reservado a la nobleza y a las personas con alto sueldo, si bien es costumbre dormenia comer "bien" el primer día de la semana, en el que Soid se preparaba para hacer el mundo.

Existe toda una reglamentación religiosa respecto a como se deben ingerir estos alimentos. Esta absolutamente comer los huevos o la carne crudos, y durante medio siglo la Corrección prohibió ingerir cordero. Existen otras muchas normas religiosas relacionadas con la alimentación.

En lo referente a líquidos, el agua es lo más consumido. Tanto en esta como en la leche se suele untar el pan duro, aunque esta última es bastante más cara. Las bebidas alcohólicas son tremendamente frecuentes, pero solo son legales las cervezas y los vinos. No obstante se producen anises y otras recetas.

Familia y educación

La religión y la costumbre dormenia establecen claramente que la familia es la única forma legítima de unión entre dos individuos de diferente sexo. A este respecto se establece claramente que una mujer que haya tenido su periodo ya es casadera, y si su familia es remotamente pudiente le buscará un marido. Este proceso no es tan rígido como en la nobleza, donde los directamente implicados no tienen ninguna elección, pero las familias harán lo posible por que sus candidatos se gusten.

Los matrimonios se realizan ante el sacerdote de la región, quien a su vez presenta un documento escrito a la administración de la zona, y es acumulado en los registros. Normalmente el sacerdote cobra por esto una tasa, y es una parte activa que debe dar su consentimiento a la unión. Esta combinación de factores favorece trato de favor, si bien el sacerdote tiene prohibido sacar partido de ello u obrar por intereses distintos a los religiosos. Pero, ¿quién va a denunciarlo a la Corrección?

El pueblo dormenio no tiene acceso a ningún sistema educativo externo, y son los propios padres quienes se encargan de formar a sus hijos. Esto causa que normalmente los hijos se dediquen a lo mismo que los padres. Es especialmente duro que normalmente los negocios o explotaciones las hereda solamente uno de los hijos, y el resto suelen estar avocados a ser mano de obra barata, bien para este u otros.

Ocio y festividades

El pueblo de Dormenia trabaja todos los días de la semana, en tanto que tengan trabajo. No existe una forma de festivo regular, y el tiempo de descanso u ocio está ligado normalmente a las circunstancias naturales derivadas de la actividad que se ejecuta. Por ellos las actividades de ocio en este sector social son muy reducidas.

El juego está deslegalizado y se ejerce en casinos llevados por las sociedades criminales dormenias. Es común jugar a los dados y a un simple juego de cartas, ambas formas de juego siempre relacionadas con las apuestas.

Los dormenios suelen dormir en dos tandas. Se suelen acostar rendidos por el dolor, y despertar de madrugada, donde tienen una o dos horas que dedican a su recreo personal, que es donde se suele practicar, por ejemplo, el sexo. Después se ejerce el "segundo sueño" de una duración similar al primero.

Dormenia cuenta con una serie de festividades religiosas en la que todo el mundo está autorizado a no trabajar. Se excluyen, por supuesto, profesiones relacionadas con la seguridad, y la mayor parte del personal a servicio de los nobles. En estas festividades se suelen realizar diversas actividades, desde servicios religiosos a ferias.

Los días festivos son decididos cada año por la orden de la Corrección.

Documentación y registros

Si bien la nobleza está sujeta a toda forma de registros sobre su linaje, incluyendo nacimiento, cambios de nombre, defunción y registros de actividad y armamento, el pueblo llano está bastante exento de participar en registros. Muchos dormenios solo se relacionan con la administración el día en el que se casan y en el que son cogidos cometiendo un crimen, y en ninguno de los dos casos ellos se relacionan directamente con los administradores.

Existen otros registros que sí son obligatorios: por ejemplo un campesino tiene que llevar un registro de lo que se obtiene de sus campos y del número de animales que pose a lo largo del año, y los presentará al recaudador. Los gremios suelen imponer a sus miembros un registro de todas las actuaciones que realizan y para quién las realizan, y guardar estos registros un tiempo.

No todas las personas están capacitadas para llevar a cabo estos registros, pero es perfectamente legítimo y usual recurrir a personas que saben escribir decentemente para hacerlo, especialmente entre campesinos, quienes en muchos casos solo tienen que tomar notas unas pocas veces al año.

Aunque ninguno de estos registros es acumulado por la administración de forma centralizada, esta sí puede acceder a ellos por sí mismos o mediante la guardia para certificar identidades o justificar pruebas en caso de un delito.

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